El segundo FEA atraca en el Puerto

11/16/2008 | |

Fotografía: rat-a-tat


Hacia el año mil, Almería era una de las ciudades más influyente y próspera de la península y una de las más ricas de todo el orbe islámico. Aquí residía el almirante de la flota califal, el segundo poder en la España de la época, que tenía a su disposición 300 naves que fondeaban en el puerto, el más importante del califato.

Lo fue en época califal, de taifas y con los almorávides, que fueron los que dieron cobijo a piratas, convirtiéndolo no sólo en la envidia sino, también, en el terror de sus enemigos hasta que el Papa Eugenio III convocó una cruzada contra la ciudad. Cristianos del sur de Europa se reunieron para acabar con la cruel Almería, como la llamaban los juglares de la época. Tras una breve pero intensa resistencia, las murallas fueron asaltadas por doce puntos. Alfonso VII no quiso negociar paz alguna. De los habitantes de la ciudad, 10.000 pudieron huir milagrosamente hacia Murcia y 20.000 se refugiaron en la Alcazaba. De estos últimos, la mayoría de los varones fueron acuchillados. Alfonso VII, “el Sultancillo”, como le llamaban despreciativamente los almerienses, devastó Almería y destruyó sistemáticamente las industrias de la ciudad en 1147. Los asedios siguieron siendo constantes tras la reconquista almohade, como el de Jaime II de Aragón en 1309. No sería hasta el siglo XIX cuando resurge su puerto gracias a la extracción minera y la exportación de uva de Berja y Ohanes.


sábado, 22 de noviembre
a las cuatro de la tarde
en la fuente de los peces

Fotografía: deMiguel

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